jueves, 10 de enero de 2013

ADIOS TESELA... (¿Y LOS NOMBRES CUÁNDO?)

Hemos visto en el último tiempo una serie de trabajos de renovación y reparación de diversos edificios en el centro penquista. La mayoría de estos trabajos se ha limitado a cambios de revestimiento y en otros, verdaderas cirugías plásticas que han transformado la fisonomía de algunas construcciones. Cabe destacar que los edificios que se han visto afectados por cambios son íconos trascendentales del desarrollo de la arquitectura en la ciudad. 

Dentro de este proceso llaman la atención los cambios realizados en por ejemplo el Edificio Tucapel, (Schoeufeld, 1963), el Edificio La Patria, (Larraín García – Moreno, Covarrubias y Swinburn, 1961 - 1963) y la Caja de Empleados Particulares, (actual INP, Schapira, Eskenazi, Messina y De la Barra, 1970) y las transformación radical del edificio FIUC, (Cáceres, Rodríguez, González, y Buddenberg, 1956).



Estado actual del Edificio "La Patria", proyectado por
Sergio Larraín García - Moreno, Ignacio Covarrubias y Jorge Swinburn construido entre 1961 y 1963. Originalmente el edificio poseía un revestimiento de teselas vitrificadas blancas que el pasar del tiempo destiñó formando una escala de blancos y grises algo lúgubre pero al mismo tiempo encantadora. Otra particularidad es que hacia la esquina de Barros Arana con Colo Colo, por décadas se mantuvieron unos balazos que fueron producto de un tiroteo ocurrido en 1973 en medio de la agitación política vivida en aquel entonces. Todo lo previamente mencionado fue reemplazado por un estuco de martelina en un color muy popular en estos días, un color poco agraciado que tal vez se propuso para combinar con el edificio de Johnson's, (el actual y burdo falso histórico de lo que alguna vez fue el Palacio Hirmas).

La transformación de estas edificaciones comienza principalmente tras el terremoto del 27 de febrero del 2010, catástrofe que dañó las edificaciones y que dio pie a una serie de tratamientos, muchos de ellos limitados al cambio de revestimiento y en el caso del FIUC a una demolición y renovación total de gran parte de la edificaciones. La aparición de nuevas edificaciones en la ciudad en el último tiempo ha provocado que muchos edificios históricos "se pongan a tono" con las nuevas propuestas, precisamente; el Edificio Tucapel, La Patria y la Caja de Empleados Particulares han sido los que más han cambiado en su piel y el tratamiento en común ha sido a base de la erradicación del tratamiento original de sus fachadas, cubiertas principalmente con teselas vitrificadas o con cerámicas Irmir o Fanaloza, las que han sido reemplazadas por simples estucos, pintura y martelina, formando una monotonía cromática con tonos realmente desagradables que desentonan en una ciudad que se llena de nuevas propuestas en las que el color no es pensado ni orientado en base a una propuesta siendo claros ejemplos de esto el Mall del Centro o lo que fue la Torre O’higgins, edificaciones en las que se funden múltiples tonos y materiales formando un caos carente de sentido estético. 

Publicidad de Irmir y de Fanaloza promocionando los revestimientos. Extraídos de las  páginas de revista AUCA, 1968 y 1971. 

No quiero decir que las edificaciones deban permanecer incólumes ante el paso del tiempo, al contrario, pero si se van a transformar, que se piense en soluciones en las que exista una propuesta de diseño atractiva, original y que de alguna forma este ligada al edificio propiamente tal, sino estaríamos forrando edificios teniendo como referencia un mero catálogo de Sodimac o Easy.

Las propuestas originales de revestimiento de estas edificaciones otorgaban un especial carácter y al mismo tiempo simbolizaron un período en el que el diseño era altamente valorado y era aplicado en todo los compuestos de la obra arquitectónica. Desde la baldosa como elemento unitario al conjunto conformado en la fachada se expresaba una intención y un notable trabajo de diseño. 

Fotomontaje del autor realizado con algunas de las piezas que quedan del revestimiento original del Edificio Tucapel, edificio que originalmente poseía una serie de patrones realizados con teselas los que se borraron con el pasar del tiempo y la reciente intervención.

En este artículo se expondrá principalmente los cambios que se han visto en los revestimientos de un caso en particular y que da cuenta de la poca sensibilidad que se tiene con la arquitectura moderna y con edificaciones significativas que de a poco se denigran en la ciudad actual. 


Estado original de Caja de Empleados Particulares, actual INP. Postal de época "TURISET". Propiedad del aurtor

El edificio de la Caja de Empleados Particulares, actualmente ocupado por la INP, una destacada obra ganada en un concurso en 1966 y concluída en 1971, está ubicada en pleno centro penquista, se encuentra frente al Palacio de Tribunales por calle Castellón, (entre calles O'Higgins y Barros Arana), colinda a un edificio propiedad del Ejército hacia O'Higgins y hacia Barros Arana con un edificio de renta y comercio. 

La obra fue proyectada por Abraham Schapira, Raquel Eskenazi, León Messina y Carlos de la Barra, de inmediato llamó la atención en la ciudad por su interesante volumetría y composición, con una morfología que muchos ven como barco, sobresalió dentro de un Concepción que se llenaba de edificios de altura considerable tras el terremoto de 1960 y con un plan regulador caracterizado por ciertas cualidades como el uso de una placa base y una torre sobre la placa. El edificio sufrió severos daños tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, tras permanecer cerrado por casi un año para ser estudiado y ver la factibilidad de su uso posterior, el edificio es reparado y su revestimiento es reemplazado.

Cabe mencionar que el equipo formado por la dupla Schapira y Eskenazi fue muy importante para el desarrollo de la arquitectura en Chile desarrollando una serie de edificaciones en Chie y España que trascendieron por el diseño y la función. Sentaron las bases de un desarrrollo inmobiliario y formaron una empresa vigente por casi medio siglo. Para saber un poco más de esa dupla, remítase a revisar el siguiente artículo escrito por Sonja Friedmann, destacada arquitecto y parte del equipo original de la Revista AUCA: http://www.lapalabraisraelita.cl/2010/julio16_010/12_16.pdf

Si bien se agradece la iniciativa de querer reparar el edificio, el modo en que el trabajo fue realizado es de lo más paupérrimo, improvisado y carente de directrices arquitectónicas que se hacen notar de forma explícita y que no se necesita ser arquitecto ni diseñador para apreciar el poco respeto que se tuvo con los revestimientos originales y las terminaciones que se están realizando, terminaciones que están a años luz de la nobleza del diseño original. Una de las características principales de este edificio era su revestimiento de cerámicos Fanaloza, los que formaban estilizados paños de un fuerte azul que llamaba la atención en la ciudad.  

Detalle de los paños azulados que se encontraban en el edificio, ninguno de estos paños existe actualmente.

Estado del uno de los muros exteriores de la otrora Caja de Empleados Particulares, actual INP, el terremoto del 27F ocasionó estragos en el edificio soltando muchas de las baldosas Fanaloza e Irmir con motivos orgánicos que por décadas recubrieron el edificio. Las baldosas, piezas importantes dentro del diseño industrial chileno ya no se producen por lo que por sí solas son reliquias. Lamentablemente se despedazaron cuando fueron retiradas y acumuladas como escombros desechables. 

Los potentes revestimientos de los edificios de esta época trascienden las épocas y permanecen en la memoria colectiva de los ciudadanos. Es tal el impacto que en algunos casos dan pie para intervenciones y estudios como es el caso de la exposición "LIMBO" realizada por el destacado artista Leo Portus en 2011 en la cual se revisó de forma abstracta y dramática el revestimiento del edificio y su arquitectura, enfatizando en los fuertes tonos azules que el edificio posee[ía] desde las placas a vidrios en las barandas. Una descripción de la obra de Portus la puede encontrar en: http://cruvi.cl/blog/limbo-leonardo-portus/

Interior actual del edificio en el que se mantuvieron las barandas originales de vidrio azulado. 

Vista reciente del área del zócalo en la que se aprecian teselas que se dejaron tras la renovación, martelina que baña las baldosas originales del edificio y algunas que se mantuvieron. Al final pasan a ser el backstage del cambio de revestimiento en este edificio. 

Decoración abstracta de uno de los vanos que miran hacia el  edificio del Ejército. originalmente estaba recubierto con piezas de aquel potente azul, tras el retiro de las piezas se estuco de forma irregular formando esa textura rugosa y carente de buenas terminaciones. Un pequeño detalle que habla de un trabajo hecho a la rápida y carente de planificación y estudio.  

Detalle del zócalo del edificio el cual está lleno de basura, polvo, material excedente de la renovación y numerosas teselas regadas por el suelo.

La huella de las teselas tras la impecable instalación eléctrica del edificio. 

Vista actual del edificio, con un presentable lejos y una imagen blanca e inmaculada.  Al acercar el ojo se aprecian las impurezas y el daño realizado en este ícono de la arquitectura moderna de Concepción. 

 Ahora bien, un problema que en mi opinión es mucho más grave que el cambio del revestimiento, es que fueron retirados los nombres de los arquitectos del edificio. Originalmente, en una sección del muro que mira a calle Castellón, se encontraban los nombres de los arquitectos y el año de entrega del edificio con letras de bronce. Con el cambio de revestimiento y retiro de teselas evidentemente se retiraron las letras, lamentablemente a enero del 2013, a meses del término de las faenas, aún no se reponen los nombres de los arquitectos. Algo que es muy preocupante es que se olvide la figura de los arquitectos, que se aplaste por completo el elemento humano que diseña, proyecta y construye la ciudad, es un hecho completamente condenable y reprochable, numerosos nombres de arquitectos son olvidados a punto que no existe registro de ellos ni de sus obras ya sea porque son demolidas o porque las inscripciones son borradas. 

En este lugar se encontraban los nombres de los arquitectos hasta antes de los trabajos de cambio de revestimiento, ahora es sólo un paño desaliñado de martelina 

Algunos dirán que esto es un mero capricho de fijarse en terminaciones mal hechas, pero no es un problema menor. La arquitectura moderna cuesta considerarla como patrimonial debido a malas nociones de lo que es patrimonio. Muchas edificaciones contemporáneas a este edificio y con alto valor e importancia pasan sin pena ni gloria precisamente porque son relativamente "nuevas" y no existe instrucción ni interés en mantenerlas en buen estado, en especial en las regiones. Es por ello que la arquitectura moderna y los arquitectos detrás del movimiento son susceptibles al olvido y la destrucción. 

Al fin y al cabo son mucho más que simples letras de bronce, son el testimonio del trabajo de un grupo de personas que diseñaron una edificación en un momento determinado de la historia de Concepción y que además fueron un equipo destacadísimo en el desarrollo de la arquitectura moderna en el país. Por eso mismo me sigo haciendo la pregunta…


…¿Y los nombres?, ¿¿Cuándo??




TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE LUIS DARMENDRAIL SALVO, (excepciones marcadas).
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